La Ginecología Infantil


6 Nov 2007

955974 nios La Ginecología Infantil
Una idea errónea y muy común es pensar que las niñas y las adolescentes no presentan problemas a nivel ginecológico. Por eso cuando aparecen este tipo de problemas y cuando la paciente es una adolescente que ya no es tan niña para ir al pediatra, ni tan mayorcita para ir al ginecólogo, los padres no saben a dónde llevarla.
Hace unos cuantos años nació la Ginecología Infantil y de la Adolescencia, también llamada Ginecología Infanto-Juvenil. Esta sub-especialidad de la ginecología se encarga de atender todos los problemas que afectan a niñas y adolescentes para asegurarles una buena salud reproductiva.

Los problemas que con más frecuencia se ven son: infecciones vaginales, infecciones urinarias, irregularidades o alteraciones en la menstruación, lesiones y traumatismos de los genitales, malformaciones de los genitales, quistes y tumoraciones diversas, entre otros.

Del éxito de la primera consulta dependerán las visitas sucesivas y si esto se logra bien la niña o la adolescente tendrá un importante apoyo en el ginecólogo, quien le ayudará a transitar en las diferentes etapas de su vida como son la adolescencia, el noviazgo, el matrimonio, los embarazos y el control reproductivo, el climaterio y la menopausia. Entonces los ginecólogos somos más que un simple médico. Somos algo así como un amigo, un orientador y un consejero.

El Primer Exámen

Ya en la sala de partos la recién nacida tiene su primer examen ginecológico. El pediatra es quien hace esa función y nos la referirá en el caso de que exista algún inconveniente.
Para las niñas más pequeñas la visita al ginecólogo no suele generar mayores problemas. Ellas aceptan perfectamente el examen y son muy pocos los casos en que se manifiesta resistencia. Las adolescentes en cambio, suelen mostrar vergüenza y el examen se hace un poco incómodo.

Un Temor Natural

consulta 360x208 La Ginecología InfantilLa primera visita al ginecólogo despierta un miedo lógico por parte de la pacientita. Este temor natural bien puede ser por una falta de información o a lo desconocido, a mostrar sus genitales, a sentir dolor, y en algunas pacientes un poco mayorcitas, miedo al diagnóstico y a los resultados finales.
Ahora bien, el éxito de la consulta ginecológica dependerá de lo sucedido en las consultas anteriores. Una niña atemorizada, sujetada y obligada a dejarse examinar va a desarrollar una fobia terrible hacia los médicos y cuando llegue a ser una mujer adulta, difícilmente irá a sus chequeos médicos aún sabiendo que es por su propio bien.

La prudencia y delicadeza por parte del médico debe ser primordial. Previo al examen físico, es fundamental llegar a un buen acercamiento con la niña y con la madre. Esa comunicación debe ser muy estrecha y complementarse con información y educación para que la madre y su hija estén bien informadas.

Es muy recomendable y tranquilizante que la madre se mantenga presente junto a su hija mientras dure la consulta.
Esta primera visita al ginecólogo suele ser una gran ocasión para fortalecer la relación madre-hija, además de que enseña a la niña o adolescente a acudir al ginecólogo rutinariamente.

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