Ginecología-Obstetricia.
La Real Academia de la Lengua Española define la Pena como “una aflicción, un sentimiento interior grande” y también define a la Vergüenza como “turbación del ánimo, que suele encender el color del rostro, ocasionada por alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante, propia o ajena”.
Pues bien, eso es lo que yo siento: Pena y Vergüenza de ver como mi país se convierte en un desastre por su mal manejo.
Pena de ver tantas huelgas, reclamos y quejas de barrios, comunidades y sectores que reclaman sus derechos y que este gobierno y los anteriores han sumido en el baúl del olvido.
Vergüenza me da admitir, que tengo familiares políticos indolentes con su sociedad, al igual que los demás.
Pena me da ver llorar de impotencia y de rabia a un padre por la muerte de su hijo atropellado frente a la PUCMM y las autoridades no tienen ni idea de quién fue el criminal, pero tampoco han hecho nada por buscar una solución.
Pena me da al saber que el secretario de economía y el director del Banco Central se ríen ante la pregunta de si habrá aumento salarial este año. Estos dos personajes y otros más de este gobierno devengan sueldos de 7 cifras y la gran mayoría de los funcionarios de este gobierno, por no decir todos ellos, ganan salarios de 6 cifras. Solo el director de la oficina de obras del estado tenía una casita de veraneo que vendió por mas de 80 millones de pesos a un diputado. ¡¿Cómo sucede esto en un país pobre?!
Vergüenza me da saber que aquí tenemos 32 senadores, más de 160 diputados y un sinnúmero de regidores y síndicos que no cumplen las horas mínimas de trabajo, que se hacen sordos y ciegos ante su responsabilidad con quienes lo pusieron ahí y que lamentablemente se roban y malgastan el dinero de los contribuyentes.
Pena me da que cuando se queman gomas y la gente sale a reclamar porque el huevo cuesta más de 6 pesos, el pan está caro y tiene bromato de potasio que es un cancerígeno, que la factura eléctrica esta carísima, que el agua potable no es tan “potable”, que la basura y la suciedad arropa a esta ciudad y que la canasta familiar esta inalcanzable para todos nosotros loa que somos empleados, amas de casa, profesionales, pero no somos políticos, ni lambones del gobierno.
Admito que hay ocasiones en que me da vergüenza decir que soy médico. Sí, porque no entiendo como este gobierno se burla de nosotros. Da a entender que no somos importantes y más que profesionales forjados a base de sudor, trabajo y muchas penurias, parecemos choferes del transporte público reclamando el arreglo de las calles. La respuesta del gobierno es clara y contundente: por más que pataliemos, hagamos huelga y nos quejemos, no habrá aumentos para ninguno de nosotros, “los pendejos”. Sin embargo, el secretario de medioambiente, que no quería el puestecito que tiene, se duplicó el salario apenas se sentó en la silla. Que los regidores se aumentaron el sueldo y ganan casi 200 mil al mes y que los senadores se los van a aumentar, porque no les cabe en su cabeza, que ganen lo mismo que los diputados. Mientras se nos dice que el gobierno está en “austeridad”, que no hay dinero para el aumento de los médicos, que los maestros, los policías y los bomberos ganan sueldos de miseria. Sin embargo, se anuncia una nueva línea del metro, el presidente sigue con sus viajes al exterior y nadie sabe por cuánto salen estos viajecitos, que se nombran nuevos subsecretarios y otros “planes de austeridad” que solo existen en este país.
Vergüenza me da el haber pensado una vez, cual niño inocente, que nuestro senador iba a ser un político diferente a los demás. ¡Ay, niño, “este es más de lo mismo”!
Ya entiendo por qué aquí hay tanta gente metida en la política. Pronto veremos que solo quedarán dos profesiones que dan benedicios: Ser político y dedicarse al narcotráfico.
Vergüenza debería darnos a todos de tener un senador que no vive en este país y que muchos de estos senadores y diputados, ni siquiera son nativos de la provincia que representan. No entiendo cómo es que llegaron a ser nuestras voces ante el congreso. Con razón estamos como estamos y lo que tenemos es lo que merecemos.
Pena y Vergüenza me da al ver que el crimen, la impunidad, la violencia, las drogas y otros males, nos ganan terreno, se adueñan de nuestros hijos y de nuestras vidas y por desgracia, porque no tenemos quien nos proteja, se quedaran permanentemente entre nosotros.
Pena me da decir y tener que aceptar que no se vislumbra un futuro mejor en este país en medio del Mar Caribe.