Ginecología-Obstetricia.

En la actualidad hay más de 200 patologías de origen y tratamiento diverso, caracterizadas siempre por un intenso dolor.
Aunque la mayoría de las personas que sienten “dolor de huesos” aseguran tener reuma, en medicina no existe este término. Lo que en realidad padece el 22% de la población es alguna de las más de 200 enfermedades reumáticas, para las que existen unas causas y tratamientos diferenciados. Entre ellas, las más comunes son la artrosis y la artritis, que han de ser siempre diagnosticadas por el reumatólogo y sujetas al tratamiento y la dieta que éste determine.
El ‘reuma’ no existe
En medicina la palabra reuma no aparece en los libros. Al menos, no con el mismo significado con el que la utiliza una persona cuando afirma que padece esta enfermedad. Decir que tenemos reuma es como decir que tenemos ‘digestivo’ en lugar de gastritis. Quienes sienten dolencias o molestias relacionadas con el aparato locomotor deben acudir al reumatólogo y no fiarse de los consejos de otros, ya que pueden estar afectados por una de las más de 200 enfermedades reumáticas que reconocidas en la actualidad.
Una creencia muy extendida es pensar que padecemos reuma “como lo tuvo nuestro padre, nuestra madre o un hermano”. Sin embargo, hay que saber que este concepto es erróneo y que cada enfermedad reumática es diferente a otra, “con diferentes causas y diferentes tratamientos”. El vicepresidente de la Sociedad Española de Reuma (SER), Francisco Javier Ballina, insiste en que “cada enfermedad tiene que ser tratada de manera diferente” y recuerda que las afecciones se pueden presentar en forma de inflamación en la columna, la rodilla o las manos, independientemente de que algún familiar también tuviera esta afección o no.
La SER, constituida por expertos españoles en enfermedades del aparato locomotor y el estudio de éstas, destaca entre las enfermedades reumáticas más frecuentes la artrosis, artritis reumatoide, osteoporosis, fibromialgia, síndrome de fatiga crónica, lumbalgia, ciática, polimialgia y la gota. Todas ellas atacan al aparato locomotor (huesos, músculos y articulaciones) y se dan tanto en hombres como en mujeres e, incluso, en niños. “Estas enfermedades no entienden de sexo ni de edad”, señala el doctor Ballina.
Cuando se padece alguna de estas patologías, lo habitual es sentir dolor e hinchazón en las articulaciones (donde se unen dos huesos) y, especialmente, en las zonas del cuerpo en las que se produjo con anterioridad una lesión o un golpe. Por esta razón, las enfermedades reumáticas son muy frecuentes en deportistas, acostumbrados a forzar sus articulaciones y más proclives a golpearse en las rodillas o en los codos. Éstas son unas de las principales zonas afectadas, junto a las que soportan un mayor peso, como la columna o las caderas. También las manos, en el caso de profesionales que las utilizan cada día en su trabajo, como los agricultores, son uno de los puntos débiles del cuerpo humano, en los que una hinchazón persistente o un intenso dolor pueden servir de pistas para acudir al médico a consultar el origen de la dolencia y dar la voz de alarma ante una posible enfermedad reumática.
Causas
Como se ha explicado anteriormente, las enfermedades reumáticas aparecen más a menudo entre quienes practican deporte o utilizan reiteradamente una articulación concreta. Situaciones que provocan un sobreesfuerzo en los huesos y que pueden dar lugar, con el paso del tiempo, a una lesión. Esto significa que cualquier persona puede padecer una enfermedad reumática a lo largo de su vida, sobre todo, porque el abanico es muy amplio. Pero además, en toda patología de este tipo existe un componente hereditario que multiplica las posibilidades de desarrollar la enfermedad -como ocurre con la diabetes- si alguno de sus familiares la padeció antes.
Otra de las razones que se encuentran en el origen de las enfermedades reumáticas es la detección de una contractura muscular mantenida debido, según destaca el doctor Eliseo Pascual en el libro “Enfermedades reumáticas”, a defectos de la postura, por ejemplo, a la hora de sentarse en el pupitre de la escuela o en lugar de trabajo, al caminar o mientras se duerme. Diversos estudios aseguran que este factor tiene un papel muy importante a la hora de desarrollar el dolor de espalda o dorsalgia.
En el caso de la artrosis, la alimentación, la vida sedentaria o el estrés son algunas de las principales causas, puesto que pueden dar lugar a la obesidad o sobrepeso y acelerar el desgaste de rodilla, de cadera o de huesos en general. Lo que sucede es que se produce un reblandecimiento del cartílago o una pérdida de calcio que afecta al propio cartílago y al hueso que se encuentra por debajo, hasta llegar, en situaciones extremas, a la fractura de ambos. Por ello, los especialistas recomiendan seguir una dieta rica en frutas y verduras, sin exceso de proteínas, para ayudar en la regeneración de los huesos afectados.
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